En enlaces de ondas milimétricas conviene separar presupuesto del trayecto, obstáculos, atmósfera, seguimiento del haz e implementación RF. No existe una distancia máxima universal de 200 m ni una pérdida fija por pared. Define frecuencia, antenas, entorno y servicio.
Milímetros y frecuencia
En la clasificación por longitud de onda, aproximadamente 30–300 GHz corresponden a 10–1 mm en el vacío. En el lenguaje 5G también se llama mmWave a bandas cercanas a 24, 26 y 28 GHz.
Una onda de 5 mm corresponde a unos 60 GHz. No son 5 mm de lluvia, que expresan agua acumulada, ni la velocidad en bit/s del enlace.
1. Trayecto y presupuesto
La pérdida de espacio libre es LFS = 20 log10(4πr/λ). Con frecuencia y ganancias constantes, duplicar distancia añade aproximadamente 6 dB.
A 28 GHz y 100 m, el término ideal es unos 101,4 dB. Para juzgar la conexión añade potencia, ganancias, pérdidas de alimentación, ruido y calidad necesaria. Ese número solo no significa falta de servicio.
Al comparar frecuencias especifica si mantienes ganancias o aperturas físicas. No son hipótesis equivalentes ni obligan a todas las redes a instalar sitios cada 200–300 m.
2. Edificios, personas y vegetación
Materiales, espesor, agua, ángulo y polarización cambian la transmisión. Una pared no pierde siempre 40–80 dB y la vegetación no representa siempre 0,4 dB/m.
Una reflexión puede sostener la conexión, pero puertas y personas en movimiento pueden modificarla. Evalúa posiciones, caminos alternativos y varios puntos de acceso con mediciones.
Un repetidor añade banda, alimentación, demora, ruido y geometría propios. No elimina automáticamente cualquier obstáculo.
3. Lluvia y gases
ITU-R P.838 utiliza γR = kRα para atenuación específica por lluvia. R es intensidad en mm/h; k y α dependen, entre otros factores, de frecuencia y polarización.
5 mm acumulados en un día no equivalen a 5 mm/h. Para la pérdida total se necesitan longitud eficaz del tramo lluvioso y estadísticas. dB/km no es directamente un porcentaje de indisponibilidad.
El oxígeno presenta absorción importante alrededor de 60 GHz. El valor varía con frecuencia, presión, temperatura y trayecto: 15 dB/km no es una constante de todas las ondas milimétricas.
4. Búsqueda y seguimiento del haz
Un haz estrecho requiere estabilidad, pero el error permitido procede del patrón y del margen. Operar a 28 GHz no exige siempre menos de 1° de error.
Revisa oscilación del soporte, movilidad, búsqueda y cortes al cambiar de haz. La velocidad de una orden de fase no coincide con el tiempo para restablecer el servicio completo.
5. RF real e interferencias
Pérdidas anteriores a la antena, oscilador, ruido de fase y temperatura pueden afectar la modulación. La alta frecuencia no elimina fuentes interferentes, incluidas las que llegan por reflexión.
El trazado de rayos tridimensional ayuda a comparar lugares, pero depende de mapas y modelos de materiales y vegetación. Contrástalo con mediciones sin atribuir al programa un incremento garantizado de velocidad.
Comunicación y radar no tienen el mismo alcance
Un enlace considera el recorrido hasta el receptor. El radar ilumina un objeto y recibe su eco: también intervienen retrodispersión y trayecto de regreso. En el modelo monoestático simple aparece dependencia con la cuarta potencia de la distancia.
No traslades la cobertura de una conexión a la detección radar. Tras cada cambio registra errores, cortes, latencia y meteorología junto con la velocidad.
Referencias: ITU-R P.838 para lluvia y P.676 para gases. Aplica los modelos a las frecuencias y rutas reales.