Una antena 5G transmite o recibe señales del sistema móvil en las bandas para las que se ha diseñado. Para elegirla, empieza por el equipo, las bandas del operador y las interfaces RF. Una antena externa de router, un panel de estación base y una antena de ensayo no se seleccionan con la misma lista de valores.
1. Definir la función
Para un router, comprueba qué puertos admite el módem y qué bandas cubren. Para una estación base, define arquitectura, cobertura y potencia. En un ensayo, necesitas banda, polarización, calibración y condiciones del campo.
5G celular no equivale a Wi‑Fi de 5 GHz. El primero es un sistema de comunicaciones móviles; el segundo es una banda utilizada por redes locales.
2. Comprobar bandas y ancho útil
Usa números de banda y frecuencias realmente soportadas por red y dispositivo. Algunas configuraciones también necesitan bandas LTE. La etiqueta comercial «sub-6» no describe por sí sola toda la evolución de las bandas NR.
Ganancia, adaptación y patrón deben ser adecuados en toda la banda. Un resultado favorable en el centro no demuestra que los extremos cumplan.
3. Seleccionar patrón y polarización
Una antena direccional puede favorecer una conexión fija y reducir respuesta desde ciertos ángulos de interferencia. Una cobertura amplia puede ser mejor para varios emplazamientos o usuarios móviles.
Omnidireccional suele describir cobertura azimutal, no una esfera uniforme. Revisa cortes horizontal y vertical y polarización. No hay una receta universal de 8–15 dBi en ciudad ni de 24 dBi en zonas rurales.
4. Mantener las cadenas MIMO
El número de conectores no prueba una operación 4×4 u 8×8. Se necesitan cadenas compatibles, conexión correcta y condiciones adecuadas de aislamiento y correlación. Sigue la asignación de puertos del fabricante.
Un divisor no crea canales MIMO independientes. El funcionamiento de conjuntos de elementos se explica en introducción a arrays.
5. Incluir cable y potencia
En un primer presupuesto resta las pérdidas de alimentación a la ganancia, siempre a la misma frecuencia. Un ejemplo hipotético con 8 dBi y 5 dB de pérdidas deja 3 dB para ese término del presupuesto; no es una garantía de mejora del enlace.
Para una estación base, especifica potencia media, pico, reparto entre puertos, temperatura y régimen. La antena pasiva no debe confundirse con el amplificador de una unidad activa. No todas las antenas 5G requieren «50 W como mínimo».
6. Validar montaje y entorno
Comprueba impedancia, conectores, curvatura del cable, fijaciones, cargas de viento y temperatura. Un índice IP no demuestra por sí solo resistencia a radiación UV ni corrosión.
El emplazamiento depende del trayecto y la estructura disponible. No existe una altura mínima única que mejore cualquier enlace; evita sustituir una evaluación del sitio por esa regla.
7. Medir lo que importa al uso
En un router, registra RSRP, RSRQ y SINR cuando estén disponibles, después errores, estabilidad y velocidad. Anota banda, celda y hora. Una prueba Ethernet ayuda a separar limitaciones celulares de problemas Wi‑Fi.
En laboratorio, usa calibración en la banda, polarización conocida y campo caracterizado, con incertidumbre. Un VNA solo no valida todas las prestaciones radiadas de un sistema activo.
La antena no garantiza 1 Gbit/s ni 1–3 ms de latencia. Carga, oferta, arquitectura y red también intervienen. La descripción del sistema 5G de 3GPP permite situar la antena dentro del conjunto.